En ciertos lugares se optó por variar los combos, reducir las porciones o asumir la subida de precios.
Ante el incremento en los precios de los alimentos, los propietarios de varios establecimientos de venta de comida se las ingenian para no trasladar sus costos a la clientela.
En comedores y locales de comida rápida del norte y el centro de Guayaquil, la alternativa ha sido reducir las porciones de los almuerzos, variar los menús o combos o simplemente asumir el alza en la medida de lo posible. En otros, en cambio, desde la semana pasada se optó por subir los valores de los platos en $ 0,15 y hasta $ 0,50.
Lo que cada semana invierten en arroz, aceite, legumbres y carnes para sus negocios incide en sus decisiones.
La única opción que encontró Tania Maridueña, propietaria del comedor La Cooperativa, ubicado en el centro de Guayaquil, para no subir el precio de sus populares almuerzos de $ 1, fue reducir las porciones que despacha a sus clientes.
Hace dos meses, comenta, este establecimiento comenzó a sentir el impacto del constante alza en los costos de los alimentos; tanto así, que de los diez empleados que tenía, tuvo que despedir a tres, y ofrecer menús que pocas veces incluyan mariscos, así como dar presas de pollo más pequeñas.
“Igual, sin subir el precio, me han bajado las ventas”, expresa la mujer, tras asegurar que hasta febrero despachaba en promedio 350 comidas diarias (atiende de 10:00 a 21:00) y ahora registra 250.
Con ingenio, otros comercios de la ciudad, como el de Carlos Muñoz, situado en Sauces VII, rediseñaron su oferta con el ánimo de no perder clientela.
En Yogur de Diego, su local, los combos cambiaron hace ocho días. Así, el compuesto por hot dog pequeño y cola, que antes costaba $ 0,80, ahora se vende a $ 1. “Lo que hice fue añadirle una porción pequeña de papas fritas para redondear el precio y que no se quejen los clientes”, refiere.
Con las salchipapas, muy demandadas por adolescentes del sector, también tomó medidas. El plato de cartón que antes vendía a $ 0,50, ahora lo expende a $ 1, pero para aquellos que desean pagar $ 0,50 se creó una porción de menor tamaño.
La escalada que sufre el precio del pollo, si bien afecta a comercios como Gus, no ha provocado alteraciones en sus costos al público, al menos en lo que va del año. El administrador de un local en la Alborada, menciona que conscientes de los gastos que tiene el consumidor ante el inicio de la época de clases y por la canasta básica, asumen el alza de los víveres.
Por ello, su pollo entero sigue a la venta en $ 7,99, y tiene almuerzos de $ 1,99, que consisten en sopa, arroz, presa de pollo y bebida. “Estamos viendo cómo ofrecer desde el próximo mes el pollo más barato del mercado. Aquí prima la competencia”, asegura.
Afrontar los altos costos de los alimentos, sin embargo, fue una política que no pudo soportar por mucho tiempo el restaurante La Casita del Sabor, situado en Sauces I (frente al Garzocentro). Daniel Montiel, su administrador, cuenta que desde la semana pasada tuvo que elevar los precios de sus combos y almuerzos, en $ 0,50 y en $ 0,15, respectivamente.
En su menú, por ejemplo, el combo de arroz con menestra y carne, más pollo, chorizo ahumado, porción de patacón con queso y cola subió de $ 6,50 a $ 7. Mientras que los almuerzos pasaron de $ 2, a $ 2,15. Otros sitios de expendio de comida al aire libre, en Sauces 5, elevaron sus precios de $ 1 a $ 1,15.
CIFRAS: Panaderías
1 jornada. Ciertas panaderías de la ciudad ahora solo venden pan en las mañanas.
$ 48 el saco. El costo de la harina, dicen panaderos, no permite elaborar pan en la tarde.
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