Materias primas caras, según gremios lecheros, arroceros, avícolas y molineros, causan incrementos.
Por diferentes frentes, productores e industriales de bienes de la canasta básica exponen con bases técnicas la razón del incremento en los precios a los consumidores a fin de evitar que el Gobierno los regule a través de valores oficiales.
Los del sector lechero, reunidos ayer en Guayaquil, y los primeros a quienes el régimen impuso por decreto precios fijos, pidieron que se derogue la medida y que los controles se apliquen “desde la raíz de la cadena, a quienes venden los insumos”, dijo Paul Olsen, presidente de la Asociación de Ganaderos del Litoral y Galápagos.
Indicó que ahora para que un predio lechero sea rentable, debería tener un producto en venta de $ 0,42 el litro, que sumado a los procesos industriales, sobrepasaría en sus costos al público a los fijados por el Gobierno: de $ 0,55 a $ 0,95, según el tipo de lácteo y región.
Rafael Vizcarra, del Centro de Industriales Lecheros (CIL), dice que durante el 2007, los costos de los balanceados para alimento de ganado se incrementaron en 35%; los abonos, en el 40%; y los fertilizantes, en el 65%. “Y se han anunciado alzas trimestrales en el 2008 para estos insumos”, indicó.
Con detalles similares, la Corporación Nacional de Avicultores (Conave) también explica el aumento en los precios de la carne de pollo.
Este gremio afirma que las elevadas cotizaciones del barril de petróleo (la semana anterior llegó a $ 100) han impulsado la producción de biocombustibles, por lo que la demanda mundial de maíz y aceites de soya –materias primas de los balanceados con los que se crían pollos–, ha crecido.
Lo mismo ha incidido en la constante subida del precio del aceite comestible, cuyo litro pasó a lo largo del 2007 de $ 1,30 a $ 1,70 (marca La Favorita).
Los altos precios internacionales de la tonelada de trigo, indispensable para elaborar harina, materia prima del pan, siguen causando efectos.
Las molineras sostienen que la tonelada que importan bordea los $ 530, lo que les obliga a producir un saco de harina para comercializarlo a $ 38 o $ 39.
Los arroceros, de su parte, cuentan que producir un saco de arroz inferior a $ 30 el quintal con una urea que hoy les cuesta $ 28, más fertilizantes caros, es imposible.
En ese sentido, hoy buscarán exponer al intendente de Policía del Guayas esta situación para evitar operativos.
Decisión
HARINA SUBSIDIADA
Saco de 50 kilos
El Gobierno resolvió ayer elevar el precio de compra de harina de panificación a las molineras. El saco se seguirá dando a $ 22 a los panaderos, pero se pagará $ 35 a los industriales. No es parte del acuerdo Industrial Molinera.